“Está difundida la visión de la planificación tradicional y autoritaria, y es nuestra responsabilidad que vaya cambiando poco a poco”
En clara oposición al Modelo de Planificación Tradicional predominante en la década del 60 Mario Robirosa desarrolló una Metodología de Gestión Social Planificada de Proyectos que predica la instauración de una participación concreta y real en la que las personas, a través de sus acciones, ejerzan poder en el proceso de planificación, en contraposición a una participación simbólica a través de la cual no se realiza una verdadera influencia en el proceso, lo que genera la ilusión de practicar un poder inexistente. En este contexto, la participación real es un aprendizaje que el planificador, en tanto orientador y guía, debe propiciar y fomentar.
Mario Robirosa descubrió su vocación de planificador al cursar unas clases de sociología urbana mientras estudiaba arquitectura y, al finalizar esa carrera, se volcó de lleno a la práctica sociológica al ingresar como investigador en el Instituto Gino Germani. Posteriormente estudió en Francia y obtuvo un doctorado en Estados Unidos.
Asimismo, dictó talleres en varios países sobre la Metodología de Gestión Social Planificada y, después de la última dictadura militar, monitoreó trabajos de campo en Argentina. Institucionalmente estuvo en el Instituto Di Tella, en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), en UNESCO y en el Ministerio de Desarrollo Social, entre otras destacadas entidades.
Actualmente se encuentra abocado a la capacitación. Integra el equipo docente del Posgrado en Organizaciones sin Fines de Lucro en la Universidad de San Andrés, y da clases en el programa interdisciplinario de Planificación Regional Urbana de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y en la Universidad Católica.
¿Cuál es el mayor problema que debe afrontar la planificación actualmente?
La planificación todavía tiene mala prensa en el área social porque se la considera una actividad técnica, donde los que saben son los que tienen que hacer las cosas. Este prejuicio es generado por la planificación tradicional, que nunca sirvió para gran cosa ya que sus planes fracasaban y los proyectos no se concretaban en la práctica. Sin embargo, desde entonces se ha modificado el modelo de planificación ya que ahora hablamos de gestionar un proceso, no de hacerlo.
¿En que se diferencian estas concepciones?
Gestionar un proceso implica tener objetivos direccionales cualitativos de qué cambios queremos producir. En vez de verlo como una actividad que produce planes y un proyecto-documento, se centra en hacer cosas en la dirección de lo que se quiere. Por supuesto, cuanto más concretos sean los objetivos y las metas, más fácil resultará la evaluación de los resultados. Por eso es importante tener en claro qué es lo que se quiere conseguir en un plazo determinado. De esta manera, la racionalidad que implica la planificación se centra en la gestión, lo que implica guiar un proceso.
¿Cambia también la posición del planificador?
Claro, porque el hacer lo más racional posible un proceso involucra no sólo a los técnicos sino también a todos los actores intervinientes. Los planificadores no tenemos todas las capacidades de acción ni todos los conocimientos, entonces hay que tratar de ganar las voluntades de los que tienen efectivamente algunos de estos recursos para articularlos en la gestión.
¿En qué consiste esa articulación?
Implica un trabajo de toma de decisiones en un grupo de actores diferentes. En la gestión deben intervenir los distintos actores porque, si no, no se construye el compromiso. Cada actor tiene participar lo más tempranamente posible para poder convencerse de la importancia de su aporte pero también para comprometerse con la contribución de su recurso en tiempo y forma para que el proyecto avance.
¿Qué lugar ocupa el destinatario en la gestión?
En este contexto, el destinatario debe ser considerado como un actor crítico ya que de él depende que el proyecto siga adelante y que sea aprovechado. Hay proyectos que fracasaron por no tener en cuenta los reclamos de este actor esencial. El destinatario es un actor crítico porque puede oponerse al proyecto si no le gusta, y ese es un poder enorme para que el proceso salga bien. De esta manera, en la articulación intervienen saberes diferentes. Cambió la idea de la racionalidad, que era una racionalidad científica, de saberes que se enseñaban en la universidad. Ahora la racionalidad consiste en el intercambio de conocimientos que no sólo son académicos. Cada actor aporta saberes diferentes y son válidos todos.
En el momento de la planificación, ¿cómo se articulan esos saberes?
Necesitamos juntar cabezas para tratar de mejorar nuestra visión, nuestra percepción y nuestra comprensión de lo que estamos haciendo y gestionando. El técnico deba bajarse del pedestal. Hay que abrir canales de comunicación para que los actores dialoguen y, de este modo, encuentren lo que cada uno puede aportar. Una de las fallas que tuvo la planificación en la década del 70 es que se borraba al profesional y se creía que el destinatario siempre tenía razón. Esto no es así porque todos somos influenciables por discursos contrarios a nuestros intereses.
¿Cuál es la actitud de los actores al ser convocados?
Está difundida la visión de la planificación tradicional y autoritaria, y es nuestra responsabilidad que vaya cambiando poco a poco. Uno de los problemas es la mala difusión y comunicación de los programas sociales participativos. Además, la comunicación con los políticos tampoco es buena. Hablan de participación pero, al momento de implementarla, deciden dejarla de lado. Otro problema es que se descansa en el saber del técnico. Sin embargo, los planificadores debemos despegarnos de ese rol ya que, además de opinión académica, tenemos que aportar conocimientos que tienen que ver con la vida y los valores.
¿Cuáles deberían ser los aportes fundamentales de un planificador?
Hay que ser capaz de proponer metodologías y adaptarse a la situación. Hay que saber manejar dinámicas de grupos, comunicar, transferir información, capacitar y ser capacitado por los otros. Hay que traducir y facilitar la comunicación entre los miembros del grupo. Y además, el planificador tiene que lograr el máximo de democratización posible en la toma de decisiones ya que los actores tienen intereses, recursos, capacidades y poderes diferentes. La actividad pasó de ser técnica a ser una actividad político-técnica.
Los planificadores, ¿suelen trabajar con esta visión?
Cada vez hay más conciencia sobre esto, pero depende mucho del sector. El paradigma está cambiando y, aparentemente, va en esta dirección, pero todavía está la inercia de lo que se hace y se piensa de antes. Estamos en un momento de transición, de evaluación de éxitos y de fracasos. Lo importante es que seamos cada vez más críticos para buscar lo mejor.
¿Qué hay que hacer para cambiar este paradigma?
Es un trabajo cultural que debe que encararse en todos los medios y sectores. Tiene que ver con una verdadera democratización. No hay una metodología única a seguir. Sabemos algunas cosas, sabemos qué cosas funcionan y cuáles no, sabemos las preguntas que nos tenemos que hacer en cada situación y conocemos también algunas respuestas. Hay que construir sobre esto porque el cambio cultural es un camino muy largo que tiene que empezarse desde temprano, desde la educación de la escuela primaria.
El papel del Estado en la planificación, ¿cuál debería ser?
El Estado no puede planificar procesos participativos. Puede gestionar a nivel de representantes políticos. Participación no es lo mismo que sistemas articulados de representantes. El Estado tiene que dar grandes lineamientos direccionales pero que permitan su adaptación a nivel local. Los programas estatales han tenido el defecto de ser demasiado detallados, pero así no se resuelven las cosas. No siempre sirve la dirección y la definición vertical para solucionar problemas concretos de realidades específicas. El Estado debería funcionar de forma más descentralizada para llegar a cambios en los marcos de relaciones interpersonales, interfamiliares, comunitarias. Los niveles más altos del Estado tienen que dar apoyo y recursos, además de hacer un seguimiento y monitoreo de lo que está pasando pero, en lugar de ser ejecutores, deberían aceptar la ejecución delineada a nivel local.
¿Qué opina sobre la relación del Estado con el Tercer Sector?
El Estado Nacional no sabe relacionarse con instituciones sociales de base. Sin embargo, no es lo que ocurre a nivel local, ya que en muchos casos las asociaciones civiles se manejan perfectamente con los Municipios. Es la “contra ola” a la democracia formal que vivimos, que está planteando que hay una democracia participativa que debe tener su capacidad de acción. Las asociaciones civiles, por su parte, les tienen alergia a los políticos y, sin embargo, desarrollan tareas políticas y militantes.
Turbulencia y planificación social
Mario Robirosa es uno de los autores de Turbulencia y planificación social, un libro editado en 1990 que se agotó en un año. En él, los autores plantean un cambio total de la noción de planificación. El éxito de esta publicación de Siglo XXI de España y UNICEF motivó su reedición al año siguiente. Fue texto obligatorio en todas las carreras de Trabajo Social del país y partes del texto, actualmente imposible de conseguir, integran desde hace años la bibliografía obligatoria de no pocas cátedras de varias carreras universitarias.
Los autores afirman que, en un mundo que tiende a globalizarse, el Estado no es necesariamente el actor social más fuerte en muchos escenarios ni tiene los recursos disponibles para intervenir por sí solo. Además, el modelo neoliberal es reacio a planificar excepto en lo estrictamente económico. Esto impide el tratamiento planificado integral de situaciones complejas. Hoy, el Estado debe compartir la tarea de planificar con otros actores sociales, y promover y facilitar la participación generando espacios de articulación, negociación y concertación. De esta manera, el paradigma tradicional de planificación según el cual la responsabilidad era exclusiva del Estado, debe cambiarse por un paradigma de la gestión social planificada, multisectorial y participativa, en el que la planificación se desarrolla en escenarios de negociación y concertación. Estos espacios se caracterizan por focalizar en una temática pero sin dejar de considerar las relaciones con lo excluido, en ellos están representados todos los actores significativos (lo que garantiza la legitimidad de la representación y participación) y se tiene en cuenta las relaciones de poder y la conducción democrática.
Asimismo, como en cada escenario social actúan en diferentes direcciones distintos actores con variedad de intereses y grados de poder, y se establecen cambiantes estrategias y alianzas que se redefinen a través del tiempo, el planificador, en lugar de buscar ordenar racionalmente los procesos de la realidad o sus resultados, debe ser capaz de mantener en cada momento alguna direccionalidad deseada en medio de la turbulencia. De esta manera, la metodología de Gestión Social Planificada de Proyectos permite actuar en medio de la turbulencia sin perder la direccionalidad en vista el mediano y largo plazo. Conviven el Estado en tanto agente activo que define los contenidos de las políticas públicas que se operacionalizan en líneas de programas y proyectos, dejando un margen decisorio e interpretativo a los sectores intermedios, y el Técnico, para coordinar agentes e instituciones y facilitar las articulaciones entre los diferentes actores involucrados.
Para propiciar la negociación y concertación hay que establecer canales de comunicación. A través del intercambio de información es posible empezar a construir un consenso y, además, se propicia la participación de los actores intervinientes. De esta forma, las personas que cooperan en la elaboración de las decisiones se muestran más interesadas y envueltas en su ejecución, las decisiones y los programas se enriquecen por la información, el conocimiento y la experiencia de muchas personas, aumenta la probabilidad de correspondencia con las necesidades reales y los participantes amplían sus conocimientos y perfeccionan su competencia.
Con la construcción de este Espacio de Articulación Multiactoral se intenta descentralizar y democratizar las decisiones y se busca que las personas que lo integran participen de una manera activa. En este sentido, son los mismos actores los que aportan sus miradas y opiniones sobre uno o varios temas previamente consensuados.
Esta filosofía implica discutir los problemas y su jerarquización entre todos para confeccionar un Modelo de Procesos Integrados estableciendo los puntos críticos que es necesario atacar. Deciden el “qué hacer” y, sobre esa decisión se basará la futura organización y armado del proyecto que realizará el planificador.
Las metodologías posibles de utilizar en los procesos de planificación no son ideológicamente neutrales. Adoptar el Espacio de Articulación Multiactoral significa, por lo tanto, pensar en los otros en tanto sujetos activos con los cuales es posible negociar y consensuar para tratar de solucionar, juntos, los problemas que entre todos encontraron. Posibilita, además, una constante reflexión, evaluación y aprendizaje grupal, y es un proceso compartido y crecientemente democrático de toma de decisiones.
En voz alta. Relatos para disfrutar con los ojos cerrados
El periodista Héctor Yudchak dio vida al audiolibro En voz alta. Relatos para disfrutar con los ojos cerrados. Esta novedad editorial está compuesta por ocho relatos breves que descubren lo extraordinario en lo cotidiano. Sus protagonistas son los amigos, la infancia, el barrio, el amor, nuestros sentimientos más íntimos. Con humor e ironía, Yudchak sorprende y crea un puente de comunicación entre el relato y el lector.Son cuentos diferentes pero unidos, en general, por su ámbito barrial, su estilo, su intención de provocar emociones, el impacto de sus finales, una particular utilización del humor.
“Creo que el juego entre la literatura y la música es un campo fecundo para la creación artística –explica el autor para justificar la elección por el formato de audiolibro- . Por otro lado, siempre me gustó transitar la originalidad. Existen grabaciones de clásicos de la literatura universal, pero no obras originalmente producidas en formato de audiolibro, sin el acompañamiento del texto, como es el caso de En Voz Alta”.
La voz de Eduardo Battaglia agrega emoción y belleza a los relatos y la música de Diego Mano los ilustra con gran intensidad. Nora Perlé regala una seductora interpretación del relato final. Se trata, sin duda, de un audiolibro original, para quienes aman la literatura y la música… para disfrutar con los ojos cerrados.
Héctor Yudchak es periodista, productor radial y tallerista de radio y periodismo. Ha realizado prensa política e institucional. Fundó y dirigió FM SUR 102.7, y es coautor, junto a Daniel Míguez de El Diario y la Radio van a la Escuela (aZ, Editora 1998). Produjo y condujo durante seis temporadas Universidad Abierta, el programa de radio de la Universidad Nacional de Lanús. Se desempeñó como secretario de prensa de Fundación Conurbano y fue Director de Modernización del Municipio de Lanús, siendo el creador y primer director del periódico oficial de dicho distrito.
Jornada de Donación Voluntaria de Sangre
Informes:
15-4998-8271
dalevida@fibertel.com.ar
http://www.dalevida.org.ar/
10° Encuentro Nacional del Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba
Facultad de Filosofía y Letras
Universidad de Buenos Aires
Puán 480
Cronograma:
Viernes 9 de julio
9:00 a 10:00 hs. Inscripciones y recepción de los inscriptos.
10:30 hs. Apertura (Aula 104, primer piso).
Himno Argentino. Himno Nacional Cubano.
Palabras de: Adolfo Pérez Esquivel, Dr. Carlos Zamorano (en representación del Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba), representante del ICAP (Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos), Sr. Embajador de Cuba en la Argentina, Aramis Fuente Hernández.
Presentación de Power Point de Propuesta Tatú.
Presentación video sobre el II Encuentro de jóvenes en Cuba por los 5 Patriotas Cubanos (L.A.D.H.)
12:30 a 14:00 hs: Intervalo
14:30 Hs. Panel: “Actualidad de Cuba”, a cargo de Atilio Borón y Stella Calloni.
15:30 a 16:00 hs. Intervalo.
16:00 a 20:00 hs. Trabajo en Comisiones.
20:00 hs. Retiro hacia el Hotel Bauen.
21:30 hs. Cena y Noche Cultural.
Presentación de: “Cuarteto Tango” con pareja de Baile, “Ñanculahuen” con su música latinoamericana y “Renata Rock”
Sábado 10 de julio
8:00 hs. Desayuno en Hotel Bauen para los hospedados.
8:30 hs. Salida hacia la Facultad de Filosofía y Letras
9:00 a 12:30 hs. Trabajo en Comisiones.
12:30 a 14:30 hs. Almuerzo.
14:30 a 17:00 hs. Trabajo en Comisiones.
17:30 hs. En Salón de Actos, Aula 104, Homenaje a Fanny Edelman. Entrega de una plaqueta: “En su X Encuentro Nacional, el Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba reconoce como su decana a Fanny Edelman”.
18:00 hs. Lectura de Documento Final.
19:30 hs. Palabras del Embajador de Cuba en Argentina, Aramis Fuente Hernández.
Cierre musical: Paula Ferré presentación de las Canciones y cierre sorpresa
Educación, medioambiente y desarrollo sostenible
Delfina Molina y Vedia
Prometeo
92 páginas
978-987-574-333-5
Educación, medioambiente y desarrollo sostenible es un nuevo libro publicado por la editorial Prometeo en el que Delfina Molina y Vedia se introduce en esa discusión aportando aspectos que permiten comenzar a pensar en las relaciones que pueden darse entre los procesos de desarrollo local y las dimensiones ambientales y culturales de las sociedades. Para ello introduce, y relaciona, dos aspectos clave: medio ambiente y educación. De manera innovadora vincula procesos concretos dentro de la escuela con la formación de lo que podemos llamar ciudadanía local, que en un sentido amplio tanto los derechos respecto del ambiente como particularmente las responsabilidades sociales frente al mismo. Responsabilidades que son inherentes a los procesos de desarrollo local y que comienzan con la formación inicial de los niños en la escuela.
Delfina Molina y Vedia es Licenciada en Sociología y Profesora de Ciencias Sociales de la UBA, y Magíster en Desarrollo Local de la Escuela de Política y Gobierno de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Ha cursado estudios de Posgrado relacionados con temas urbanos y medioambientales (Gestión Sociourbana, FLACSO) y actualmente dicta clases en la Escuela de Política y Gobierno de la UNSAM.
Los nuevos enfermos. Ventajas y desventajas de la medicina preventiva
Esteban Rubinstein
delhospital ediciones
164 páginas
978-987-1639-00-7
La editorial del hospital Italiano de Buenos Aires publicó un nuevo libro en el que el doctor Esteban Rubinstein reflexiona en torno a las ventajas de la medicina preventiva teniendo en cuenta sus aspectos positivos pero también adentrándose en las desventajas que estás prácticas pueden ocasionar.
Según lo desarrollado en esta novedad editorial, la medicina preventiva es eficaz, necesaria y salva vidas. Sin embargo, también puede causar sufrimiento a las personas. Se trata de un tema que suscita amplio debate en Europa y Estados Unidos, por ejemplo, y que en nuestro país todavía no ha alcanzado el nivel de discusión que merece.
A lo largo de Los nuevos enfermos Esteban Rubinstein, un médico de familia que cree en la medicina preventiva y la practica a diario en su consultorio, se cuestiona algunos aspectos de la prevención y explica, en forma amena y didáctica, cómo funciona la medicina preventiva en relación con lo que le ocurre a un individuo en particular y no a la población en general.
La medicina preventiva es un tema que cada día adquiere mayor relevancia mundial. Pese a que las controversias y debates que genera están en notable aumento en otros países, en Argentina es poca la bibliografía y la difusión en torno a este ámbito de la salud. De todos modos, Los nuevos enfermos, no es un libro centrado en los beneficios de la medicina preventiva, al contrario, se trata de una crítica constructiva a estas acciones, mostrando aquellos aspectos que pueden no ser tan positivos.
